Uno de los atractivos de Burning Man es sin duda la dificultad de obtener información sobre este festival de música electrónica en medio del desierto. El ser humano… cuanto más le cuesta acceder, más quiere ir. Y este happening anual en Black Rock Desert no nos lo pone fácil. Hemos hablado con Luisa Bergel, 22 años, que nos ha contado su experiencia nada más aterrizar en Madrid de una semana sin precedentes y sin WiFi. 

fiesta en el desierto burning man

¿Lo primero que le preguntamos? ¿Cómo se consigue una entrada para acceder a un desierto en medio de la nada? “Pues es bastante complicado y más si no eres de EEUU al parecer. Hacen una primera venta de entradas a 425 dólares y a modo de lotería. Si no te toca, puedes volver a concursar en una segunda venta que se llama FOMO (Fear Of Missing Out, ja ja) y en la cual las entradas cuestan 1.400 dólares y supuestamente hay más probabilidades que en la primera. Y si aún así te quedas sin entrada, existe una última venta, otra vez a 425 dólares.” Pero a Mylu, para las amigas, no le tocó en ninguna de las tres loterías. “Al final acabé comprándole la entrada a una amiga” Eso sí, a Face Value, ósea al precio de venta como se conoce en inglés, porque uno de los mandamientos de Burning Man es que si eres un verdadero amante de la causa, no puedes especular con las entradas. 

 

En total se pusieron a la venta 70.000 entradas y se agotaron. Y para más INRI, es una compra a ciegas. Mientras en otros festivales, uno de los atractivos son los cabezas de cartel, en Burning Man es todo sorpresa para el público general. “Cuando compras la entrada, no sabes quién va a actuar en la Deep Playa ni qué aristas van a los Camps”. Para entendernos, hay dos tipos de actuaciones. La primera es en los Camps, los campamentos que componen la media luna que es Burning Man. A cada Camp se invitan DJs, que se rumorea van de manera gratuita, a cambio de alojamiento y comida durante la semana. Estos DJs pinchan en escenarios dentro de los Camps. Después está la zona más hostil, en medio de la nada, la Deep Playa, que cierra el resto del círculo de la estructura de Burning Man. Aquí actúan DJs sobre carrozas en movimiento durante toda la semana. De esta edición, Mylu destaca las fiestas de Robot Heart, Mayan Warrior, Carl Cox y The Martinez Brothers. Y añade que aunque no seas un fan empedernido de la música electrónica, “es la mejor música que vas a escuchar en tu vida, porque el ambiente es tan increíble que no se puede ni describir”.

 

Pero rebobinemos un momento. ¿Cómo llegas a un desierto incomunicado en medio de Nevada? “Realmente tienes tres opciones. La mayoría de la gente vuela a San Francisco, alquilan una caravana y van por carretera. Se tarda unas siete horas. La segunda es volar a Reno desde San Francisco y alquilar la caravana ahí, aunque es más caro, pero te ahorras cuatro horas. La tercera es ir directo al desierto en avioneta que cuesta 600 Euros por persona y quedar ahí con una persona que te lleva tu caravana a la puerta.” ¿Algún truco? “Nosotras llegamos el lunes y no el domingo, porque el primer día te comes un atasco de entrada de cinco horas mínimo”.

 

Más datos: meter la caravana cuesta 100 euros adicionales. “Nosotras nos quedamos en una modalidad que se llama Free Camp”. Es lo que viene a ser un camping de toda la vida, aparcas junto a otras caravanas. “Preferimos la opción del Free Camp porque fuimos un grupo de 20 amigos y pusimos las cinco caravanas en forma de U y nos montamos nuestro mini camp”.  Eso sí, tienes que llevar tu propio agua para toda la semana, tanto potable como la que uses para asearte o lavar cosas, además de tu propio generador. 

experiencia burning manSi quieres tener todos estos servicios lo que tienes que hacer es quedarte en un Camp. Pero tiene truco. “Solo puedes ir a un Camp por invitación. Es como una caseta en la Feria de Sevilla.” Pero cambiando las sevillanas por techno. “Ahí te proporcionan agua, electricidad, generador, y comida a modo de barra libre, pero (siempre hay un pero) cuesta desde 1.000 euros para los Camps más básicos y unos 8.000 euros por persona para los más lujosos. Además cada persona tiene una tarea o responsabilidad que se le asigna para toda la semana, como por ejemplo limpiar la caravanas, sobre todo en los Camps más baratos”. Conclusión: pagas la entrada, los billetes de avión, el alquiler de la caravana, la gasolina, los 8.000 euros para entrar al Camp y encima tienes que trabajar. Desde luego no es para todos los públicos.

 

Mylu tuvo sus dudas al principio, como es lógico. “Realmente no sabes a lo que vas, por mucho que lo veas en RRSS”. Efectivamente en RRSS parece una fiesta de disfraces en la arena. “Bueno lo de la indumentaria es otro tema interesante. Yo compré casi todo por Ali Express. Me había esmerado mucho con los estilismos pero cuando llegas ahí te das cuenta de que tampoco es tan importante. Y lo más gracioso es que no parecen disfraces.  Parece que las gente que ves lleva así vestida toda la vida”. Me encanta el concepto de ir a trabajar medio desnuda con coronas de plumas XXL. “La realidad es que cuanto menos lleves mejor. Solo hace falta en bikini, un pañuelo para taparte la cara y la boca y unas buenas gafas. Realmente no ves nada cuando hay una tormenta de arena. Pero es polvo más que arena. No duele, no es Tarifa. Dura dos segundos y ya.” 

 

“No me decidía a ir hasta que uno de mis mejores amigos fue y me contó paso por paso cómo era la historia. Yo tenía miedo a que me entrara claustrofobia en mitad del desierto. ¿Y si quería irme? ¿Quién me iba a sacar de allí? Me agobiaba todo el tema de la logística.”

 

Una vez ahí llegó la calma. Sobre todo ante el descubrimiento de que existían todo tipo de medidas de seguridad. “Es verdad que no hay Wifi ni cobertura y no puedes comunicarte casi con el mundo exterior. Nosotros llevábamos talkies para estar en contacto entre nosotros. Pero hay policía por todas partes. Los Rangers de Nevada están presentes, patrullando el recinto y te sacan enseguida si tienes cualquier problema. Vimos helicópteros, avionetas, de todo. Realmente te das cuenta de que hay mucho control”.

burning man fiesta desiertoAdemás de control, según Mylu, también hay un estado anímico indescriptible de paz y amor. Aunque ella era de las primeras que pensaba que era una exageración lo de esa experiencia ultra sensorial que cuentan los Burners, asegura que sí existe un sentimiento de comunidad y de amor hacia el planeta. “Te prometo que yo pensaba que era una tontería, pero una vez allí cambia tu percepción completamente. Durante toda la semana te inculcan principios positivos como el de compartir y el de cuidar al planeta. Entre otras cosas no puedes dejar basura en ningún lado, la tienes que llevar en tu mochila y en tu caravana cuando te vas. Se trata de no dejar huella, como dicen en inglés No Trace. A mi antes me daba igual reciclar, y ahora que he vuelto a vuelta a mi vida normal lo estoy haciendo.”

 

Le pregunto si entonces es como una secta y se ríe. Mientras sea una secta positiva, no digamos nada, todo sea por mejorar el medio ambiente y las relaciones interpersonales. “En serio, hay que vivirlo. Cuando llegas, te hacen bajarte de la caravana y te preguntan si es tu primera vez o si eres un Burner (que ya has estado antes). Nosotras éramos todas nuevas. Nos pidieron que nos tirásemos al suelo e hiciésemos la croqueta en la arena. Después tienes que tocar una campana y entonces empieza a salir gente del desierto y se acercan a ti unos desconocidos y te abrazan para darte la bienvenida. En ese momento se te saltan las lágrimas y se te pone la piel de gallina porque te ha costado tanto llegar hasta ahí que no te lo crees. Por fin Burning Man” ¿Y el año que viene? “El año que viene repito seguro”.

Fdo: Ana Ureña

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