Foto del Instagram de la cantante Bebe Rexha, espectacular, enfundada en un vestido de noche de malla metálica el día de fin de año

Los Grammys son el próximo 10 de febrero y ya tenemos polémica. Realmente este artículo podría titularse “Cuando no te quieren vestir para los Premios Grammy”. En el centro de la polémica: Bebe Rexha, la cantante neoyorquina de 29 años. Tiene una talla 40 y -presuntamente- ningún diseñador quiere vestirla para su gran noche.

La cantante opta a dos Grammys, el de ‘Mejor artista nuevo’ y el de ‘Mejor actuación de country en dúo o grupo’ por su canción Meant to be, pero no encuentra look para lucir sobre la alfombra roja. Bueno, mejor dicho, no le encuentran look. Y es que al parecer, sus estilistas le han transmitido que ningún creador de moda quiere cederles un vestido para ella porque no tienen su talla.

¿Resultado? La artista se ha despachado a gusto en sus redes sociales sentenciando: “He conseguido que me nominen en los Premios Grammy y es lo más guay que me ha pasado. Mi equipo contactó a algunos diseñadores y muchos de ellos no quieren vestirme porque soy demasiado grande. Literalmente, dicen ‘muy grande’. Si una talla seis u ocho es demasiado grande, entonces no sé… Entonces no quiero llevar vuestro puto vestido.»

La polémica está servida. Porque una talla ocho norteamericana es el equivalente a una 38 española. Efectivamente, una 38 no se puede considerar una talla grande. Pero nos gustaría hacer un pequeño inciso sobre cómo funciona el mundo de la moda.

Lo primero, nosotros culparíamos a sus estilistas, no a los diseñadores. Los estilistas están para resolver problemas sartoriales, no para crearlos. Hay muchas marcas en el mercado y nos resulta imposible pensar que ninguna trabaje la talla 38. Además, en nuestra experiencia, la talla de muestrario suele ser la 38. Que en EEUU sea la 34, puede ser, pero nos resulta raro. Las modelos profesionales, por muy delgadas que sean, son muy altas, por lo que muchas tienen una 38 o una 40.

De ser verdad que los showrooms en Los Ángeles tengan la 34, esto significaría que el que quiera prestarle un vestido a Bebe Rexha, tendría que realizarlo expresamente para ella. Esto implica un coste. Es una inversión, e igual han valorado que por el perfil bajo del personaje no les compensa a nivel publicitario.

Y es que existen más factores a la hora de prestar vestidos o no, más allá de la talla. Para seguir, una vez que un look aparece en la prensa, ya está quemado, y ningún otro artista lo va a utilizar, por no repetir. A veces, las firmas de moda prefieren guardarlos para celebrities más conocidas. Para terminar, los diseñadores también están en su derecho a pensar que un artista no representa los valores de su marca.

Por lo tanto, existen otros motivos para el “no préstamo”, que puede que sus estilistas no le hayan comunicado. Igual duele más un “no eres lo suficientemente famosa” que un “no tienen tu talla”.

Fdo. Ana Ureña

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