Existe un momento clave en los festivales, los conciertos o incluso en las discotecas, que parece una escena sacada de un episodio de Black Mirror. Es el momento en el que todo el mundo saca el móvil, incluido a veces el mismo artista (¡hola Maluma!) y mira la actuación a través de la pantalla del móvil. Que digo yo, que para eso te quedas en casa, te ahorras el dinero, las colas y lo ves en el Live de Instagram de turno.

La necesidad de grabar para dar después constancia de que has estado ahí a través de las RRSS prima sobre la experiencia sensorial en sí. Pero esto está cambiando. Sin ir más lejos, el Community Manager de Burning Man, uno de los evento más Instagrameables del planeta, posteaba hoy un mensaje en la cuenta oficial en el que decía que se iba a ausentar durante toda la semana, porque uno de los credos del happening es el de estar en el momento.

¿Y qué depara entonces el futuro para los que siguen desasociándose de la realidad a través de una pantalla? Porque no todo el mundo es fan de que le planten un iPad (historia real) delante y le obstruyan la vista. Y si piensas que los artistas están encantados de que les des difusión (en tu canal de YouTube de 17 suscriptores), piensa otra vez. Tanto Jack White de The White Stripes como Sam Smith han tomado medidas. Una de ellas es la de precintar móviles antes de dejar pasar a los asistentes a sus conciertos. Para los que no hayan vivido esta experiencia, usan unas fundas patentadas que se llaman Yonder. Se facilita una funda a cada persona para que metan su móvil y se cierra con un sistema seguro que solo se puede volver a abrir al salir de una zona determinada.

Más allá de los conciertos, existen discotecas donde confiscan móviles en la entrada o ponen pegatinas sobre las cámaras de los smartphones. ¿La más conocida? Berghain. Este club berlinés con acceso súper restringido, se ha labrado una reputación como uno de los locales más cool del planeta. Seguramente uno de los motivos sea que tiene prohibido grabar en su interior. Nadie sabe qué sucede ahí dentro, a no ser que vaya físicamente ahí. Instagram jamás te lo contará. Me pregunto si se molestarán en ir los influencers, pero eso es otro tema.  

En resumen, la próxima vez que vayas a sacar tu teléfono para grabar en un concierto, hazte la siguiente pregunta: ¿Voy a volver a ver este vídeo de calidad pésima, con luz nefasta y audio dudoso, alguna vez en mi vida? Pues eso, mejor disfruta del momento. Y si estás en una fiesta de Black Heart, dirígete a la cabina, graba a los DJs desde atrás sin molestar a nadie y… etiquétanos (@blackheartgirls) que a nosotras si nos gusta que nos graben y nos compartan.

 

Fdo: Ana Ureña

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